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domingo, 15 de septiembre de 2013

Desde la ciencia


Siempre se ha hablado sobre las razones psíquicas que crean las adicciones, pero en muy pocas ocasiones se ha argumentado el por qué científico. Pues bien, en este artículo que publiqué recientemente en InDependientes, se especifica la ciencia de la adicción al alcohol.

El alcohol produce cambios químicos en el cerebro que conllevan a una mayor tolerancia y, por ello, a su dependencia. Esto viene causado porque la toma de dicha sustancia conlleva a la liberación de endorfinas en el cerebro, comúnmente llamadas moléculas de la felicidad -son las que permiten a las personas disfrutar de la vida y sentirse felices-, por lo que, al beber alcohol, éstas se adhieren a los receptores en los centros de recompensa, desatando un sentimiento placentero al individuo -da igual la cantidad que hayas bebido, las endorfinas se liberan igual-.
Pero ¿qué mecanismos biológicos y qué es lo que ocurre exactamente en el cerebro para la necesidad de algunas personas por beber?
Pues bien, tanto en bebedores como en no bebedores, las endorfinas se liberan en dos áreas del cerebro: el núcleo accumbens y la corteza orbitofrontal. Tras un estudio liderado por la científica estadounidense Jennifer Mitchell, se llegó a la conclusión de que cuantas más endorfinas se liberaban en el núcleo accumbens, el sentimiento de placer era más fuerte, tanto en bebedores, como en no bebedores; ya que esta parte del cerebro está relacionada con las funciones de la recompensa, la risa, la emoción, el placer o el miedo. Mientras, si se liberan más endorfinas en la corteza orbitofrontal, mayor es el sentimiento de intoxicación en los bebedores, pero no en los no bebedores -la corteza orbitofrontal está implicada en la toma de decisiones y en los mecanismos de la emoción y la recompensa-. Por lo tanto, el punto clave del cerebro que conlleva a la necesidad de consumir alcohol en personas bebedoras es la corteza orbitofrontal.
Así es como lo explica la doctora Mitchell, "esto indica que los cerebros de los bebedores excesivos o bebedores con problemas van cambiando en una forma que los hace encontrar el alcohol cada vez más placentero. Y esto puede ser la clave de cómo se desarrolla, en primer lugar, el problema del alcohol".
"Porque ese sentimiento cada vez más grande de recompensa los hacer beber cada vez más", prosigue .
La investigadora concluye con que este descubrimiento ofrece la primera evidencia directa de cómo el alcohol hace a los individuos sentirse bien.

Cerebro persona sana / Cerebro de un adicto al alcohol -

domingo, 20 de mayo de 2012

Macedonia de sentidos



El 1% de la población tiene sinestesia, capacidad por la que se experimenta una percepción aumentada de la realidad

"Cerebros destruidos, la canción del grupo Eskorbuto, es verde con tintes rosas y plateados". Dimas Pardo, un estudiante de 23 años, es capaz de transformar los sonidos en colores.
La sinestesia se produce cuando los sentidos se entrelazan; es decir, se pueden saborear las palabras, oler las sensaciones y ver las canciones. Para estudiar esta capacidad, la Universidad de Granada ha creado varios grupos de trabajo en los que se analizan las diferentes vertientes de esta materia. Juan Lupiáñez, doctor en Psicología, es uno de los investigadores del proyecto y afirma que la sinestesia "es una anécdota, una curiosidad dentro del complejo mundo interpretativo de nuestro cerebro".
Varias escuelas la definen como un trastorno o una enfermedad. Sin embargo, para quiénes la experimentan no es un obstáculo en su vida cotidiana "¡Pensaba que a todo el mundo le ocurría! Me di cuenta porque me lo explicó mi hermano un día que dibujaba una canción. No es una enfermedad, me sirve para escribir poesía y es divertido", dice Dimas.
La teoría más extendida sobre su origen explica que en los niños recién nacidos las áreas de los sentidos no están separadas. Conforme los niños crecen, el cerebro se especializa y las conexiones entre los sentidos se cortan. Un cerebro sinestésico es aquel en el que esta separación no se produce correctamente.
Para Lupiáñez, esta teoría explica que todo el mundo tiene un grado de sinestesia. "La percepción sinestésica sería un extremo de un continuo en el que nos situamos todos, ¿o acaso no pensamos que el futuro está delante y el pasado detrás?", comenta el psicólogo.
Otros estudios afirman que es hereditaria. Asier Fullaondo, catedrático de Genética en la Universidad del País Vasco, comenta que un estudio demuestra la realidad del gen de la sinestesia, localizado en el cromosoma 2. Aunque la proporción de mujeres sinestésicas sea seis veces más alta que en varones, este estudio rebate las primeras teorías sobre la relación del gen de la sinestesia con los cromosomas sexuales.

El arte de la sinestesia
La cultura se ha aprovechado positivamente de esta facultad. El caso más conocido es el del pintor abstraco Kandisnky, que realizó su obra Impresiones III inspirándose en las composiciones musicales del autor Arnold Schoenberg. También destacan el escritor ruso Vladimir Nabokov, en cuyos escritos se recogen experiencias consideradas como sinestésicas; el compositor Rimsky-Korsakov, que asociaba el Mi bemol con el color azul; el músico ruso Alexander Scriabin, el cual tenía la virtud de asociar tonalidades con colores determinados; y Mozart, que pintaba la nota Fa de amarillo. Otras investigaciones afirman que también lo eran Paul Klee, Duke Ellington, Virginia Wolf, Marcel Proust, Charles Baudelaire y Van Gogh. Porque, como dice el neurocientífico Davil Eagleman: "Muchas cosas perduran en la naturaleza porque no son desventajosas".


martes, 31 de mayo de 2011

¿Más neuronas?

¡¡ Hola bloggeros !! Ya... lo sé, lo sé, llevo mucho tiempo sin pasarme por aquí; así que, como recompensa os daré una muy buena noticia científica... ¡Atentos!

El grato anuncio consiste en que ya no tendremos que estar tan preocupados por si algún día nos faltan neuronas (que, como ya sabréis, no se regeneran), porque un un grupo de investigadores de la Universidad de Stanford (EE.UU) ha sido capaz de convertir células de piel humana en neuronas.
Para el proceso, los científicos utilizaron un virus modificado genéticamente para introducir cuatro proteínas o "factores de transcripción" (los cuales tienen un papel muy importante en la "lectura" del ADN y en la codificación de proteínas dentro de la célula) en las células fetales de la piel. 
Al cabo de cuatro semanas, los investigadores observaron que la introducción de las proteínas había tenido el efecto de convertir una pequeña parte de células de la piel en otras que funcionaban como neuronas. 
Otro aspecto muy importante del estudio es que no se necesitó la reproducción previa de células madre pluripotentes inducidas o ISP, sino que se hizo directamente; es decir, sin células intermediarias.


Los investigadores fueron capaces de introducir un virus modificado y lograr  la conversión de células de la piel en neuronas



Como no... primero en ratones

Como todo estudio científico, es una locura probar directamente en los seres humanos. Así que, tras ver el éxito de la técnica en ratones (aquellos mamífero a los que les tenemos que agradecer tanto en el campo de la ciencia), los investigadores probaron en humanos. En principio, se utilizó el virus con tres factores de transcripción (Brn2, Ascl1 y Myt1l) a los que los investigadores llamaron "BAM", pero, en aquella ocasión, no se probó con células de la piel, sino con células madre embrionarias. La introducción de dicho virus les permitió obtener neuronas en seis días.

Después de este resultado, los investigadores probaron a ver los mismos resultados en células de la piel. En los primeros experimentos en células de la piel fetales o de recién nacidos vieron como, tras la inserción del virus, éstas sí que parecían neuronas; sin embargo eran incapaces de generar señales eléctricas (es decir, tenían la forma, pero no la función). Así que, sumaron un cuarto factor de transcripción, conocido como NeuroD y, tras cuatro semanas el resultado fue el definitivo, tanto que aquellas nuevas neuronas podían interactuar entre ellas.

Aún así, los expertos afirman que el porcentaje de transformación en ratones varía mucho en humanos, puesto que el de aquéllos ronda el 20% y el nuestro oscila entre un 2 y un 4%.

Así que, tal y como afirma el profesor Marius Wernig, ésta técnica se usará, principalmente, para investigaciones neurológicas y, eventualmente, para trasplante de neuronas.



domingo, 7 de noviembre de 2010

Entrenamiento cerebral

Siguiendo con este ciclo de entradas sobre neurología, os recomiendo este vídeo del programa Redes del pasado 24 de octubre. En él, Eduardo Punset, junto con el psicólogo Shlomo Breznitz hablan sobre el entrenamiento cerebral; el porqué de la importancia de un físico saludable por encima de una mente sana, el futuro de la manera de ver a las personas, el porqué de las diferencias de envejecimiento neuronal y la dislexia, entre otros subtemas.
Con ello, os invito a darle al play, seguro que aprendeís muchos conceptos nuevos e interesantes.


¡Adiós traumas!

La ciencia llega a todos los campos y formas posibles de investigación. Tanto es así, que un grupo de científicos de la Escuela de Medicina de la Universidad Johns Hopkins (EEUU) ha logrado hallar el modo de eliminar del cerebro los malos recuerdos, gracias a unas proteínas localizadas en el sistema nervioso.

Aunque todavía no se ha experimentado en humanos, este estudio presenta resultados positivos en ratones. Según el neurocientífico Richar L. Hugair, a los animales se les aplicó una descarga eléctrica acompañada de un ruido. Después, transcurridos unos minutos, cuando los ratones escuchaban de nuevo ese ruido, permanecían inmóviles, temblando de miedo. Esta reacción provocó el aumento de la actividad de ciertas células nerviosas asociadas a unas proteínas llamadas AMPARs.

De ahí, los investigadores extrajeron la conclusión de que si se eliminaban estas proteínas (que causaban el miedo al recuerdo), se eliminaría la mala experiencia.

Sin embargo, estos estudios van dirigidos a mejorar la vida de personas que sufren estrés post-traumático u otra enfermedad que les impida llevar una vida normal después de haber sufrido un desagradable episodio (guerras, atentados terroristas, secuestros…).



ANTECEDENTES

No es la primera vez que el ser humano intenta crear mecanismos de borrado de memoria. Hace un año, nos sorprendía el ZIP, que es un inhibidor de una enzima cerebral relacionada con la memoria (PKM zeta). En los experimientos con ratones, se observó que una dosis de ZIP era capaz de eliminar el recuerdo concreto que el animal hubiera activado en ese momento (sin distinción). Sin embargo, se concluyó que esta molécula atacaba a la memoria declarativa (memoria espacial, información accesible. Recuerdo de hechos, acontecimientos, asociaciones y situaciones conscientes) y no a la implícita (memoria emocional, aprendizaje de situaciones que producen miedo. Memoria procesual, recuerdo de habilidades).

Otro estudio importante es el de Merel Kindt y sus compañeros del Departamento de Psicología Clínia de la Universidad de Manchester sobre el propanolol, un medicamento utilizado en el tratamiento de la hipertensión, capaz de bloquear los recuerdos. Pero es mejor que pincheís AQUÍ y veaís la noticia que El Mundo publicó acerca de esto.


domingo, 31 de octubre de 2010

¡Qué miedo!

Todos hemos sentido miedo alguna vez, pero cada persona lo siente de manera diferente. Ante la misma situación, hay quienes se asustan fácilmente y salen corriendo, y quienes necesitan altas dosis de “terror” para salir despavoridos. Aunque es lógico que, dependiendo de la situación, no se experimenta de la misma manera: no es lo mismo temblar porque un asesino te persigue (temes realmente por tu vida) que salir “disparado” ante la imagen de un fantasma. Sin embargo, en situaciones similares, hay personas que disfrutan y otras que tiemblan vivas… ¿Por qué?

Pues bien, como todo en esta vida, el miedo tiene su explicación científica.
Desde un enfoque biológico el miedo es un mecanismo de supervivencia y de defensa que surge para permitir al individuo responder ante situaciones  peligrosas (o simplemente difíciles, como un examen o una entrevista), con rapidez y eficacia. De hecho,  gracias a esta emoción  la raza humana ha conseguido perdurar como especie.

El mecanismo encargado de regular la sensación del miedo se encuentra en el cerebro, concretamente en el sistema límbico. Éste se encarga de regular las emociones de conservación de la especie (como se ha dicho anteriormente, el miedo forma parte de ese complejo de emociones, puesto que sin él, por ejemplo, ya habríamos muerto aplastados por los dinosaurios), revisando la información de los sentidos a través de la amígdala cerebral, que es la encargada de controlar el miedo mediante la hormona antidiurética (vasopresina).

Lo que ocurre es que cuando la amígdala siente que el organismo está en peligro, envía esa información al sistema nervioso (la interacción entre estos dos sistemas se produce de forma muy rápida) y de ahí, a todo el organismo; por lo que, casi inmediatamente, se producen cambios fisiológicos: aumenta la presión arterial y la glucosa en sangre, el sistema inmunitario (defensa) se detiene, la sangre fluye hacia los músculos mayores, el corazón bombea sangre velozmente, dilatación de las pupilas, agrandamiento de los ojos (para ver mejor), pelo encrispado (piel de gallina), el estómago palpita … por eso es muy fácil reconocer a una persona que tiene miedo (se siente en el rostro). Además de los cambios fisiológicos, los reflejos de vigilancia, paralización y escape/huida están mucho más desarrollados.
Esto es lo que ocurre normalmente (y todo en milésimas de segundo), el problema reside cuando esto se convierte en enfermedad y surgen ataques de pánico

Sistema Límbico

CURIOSIDADES
Se ha investigado sobre la extirpación de la amígdala. En animales es mucho más sencillo y sí que parece eliminar el sentimiento del miedo, pero en humanos es mas difícil, ya que el mecanismo del miedo interactúa con la corteza cerebral y otras partes del sistema límbico; por lo que su extirpación causaría graves daños en el organismo. Además, a lo sumo, lo que ocurriría sin la amígdala sería un cambio de personalidad  hacia la calma.

El miedo al daño físico provoca la misma reacción que el temor a un dolor psíquico.

Feliz Noche de las Almas ¡!